JÓVENES EN SITUACIÓN DE RIESGO
Los lunes comienzo la semana acudiendo a la tertulia de Onda Cero acompañada por ese grupo de amigos que siempre tienen cosas interesantes que aportar desde lo aprendido y lo vivido.
Uno de esos lunes de radio saltaba a primera página la noticia de que la violencia, física, emocional y sexual, se está incrementando de manera alarmante entre los jóvenes. El artículo que alertaba sobre ello, daba datos estadísticos y aportaba confesiones en primera persona de algunos de estos casos.
A mi también me toca lidiar con ello en la consulta y puedo confirmar que se están dando este tipo de situaciones de control desmedido, de intentos de manejar la vida del Otro, de uso de información privada para extorsionar/presionar, ........ . Aunque quizás lo que no se especifica cuando se dan este tipo de noticias es que estos hechos los protagonizan por igual varones y mujeres, repartiéndose casi al 50% los papeles de víctimas y verdugos.
Hay una tendencia generalizada a asociar "maltrato" con "violencia ejercida contra las mujeres", yo ni puedo ni voy a negar que los casos que desgraciadamente saltan a las noticias son las muertes de mujeres a manos de sus agresores/parejas/ex-parejas, pero respecto al aumento de estos otros casos, a los que se refería el artículo del que hablamos, que se produce entre parejas muy jóvenes y con unas características muy concretas, conviene aclarar que tienen una etiologia diferente, muy vinculada al mal-uso de las herramientas que las redes sociales ponen al alcance de la mano de todos y cada uno de ellos. Hoy día es fácil saber dónde, cómo y con quien se encuentra cualquier persona, con sólo mover un dedo y desplazarlo por la pantalla del smartphone que todos llevamos pegado a nosotros como un apéndice más de nuestra anatomía. Este hecho produce una fantasía perversa de pretender controlar todo aquello que nos interesa, preocupa o perturba. Y esta fantasía perversa moviliza emociones muy poco saludables y de consecuencias imprevisibles ..... aunque ya estemos observando algunas de ellas.
En definitiva tenemos a una generación de jóvenes en situación de riesgo y debemos ir planteando maneras de evitar que éstos riesgos se generalicen y se conviertan en los problemas que algunos vislumbran (con algo de razón visto lo visto). La tecnología es magnífica cuando se hace un buen uso de ella y terrorífica cuando se mal-emplea. Así que empecemos a ocuparnos en la tarea de educar a nuestros jóvenes en esos valores y actitudes que los ayuden a ser personas saludables y emocionalmente equilibradas. Esta labor comienza dentro del seno familiar y continúa en el resto de áreas en las que nos socializamos.
Los profesionales que nos movemos en el ramo de la salud tambien debemos cambiar bastante el discurso, sustituir el del miedo, la prohibición y la patologizacion, por ese otro mucho más constructivo que se asocia a educar en: responsabilidad, elaboración de criterios propios, esfuerzo/recompensa como dos conceptos inseparables, cálculo de las consecuencias de todos mis actos, ..... y un etcétera lleno de valores sociales que se están perdiendo por el camino de la competitividad, egocentrismo, hedonismo desmedido, afán de posesión ......