SEXUALIDAD EN FEMENINO (II)
Hoy estaba oyendo en la radio un debate sobre sexualidad y aunque me estaba pareciendo interesante no dejaba de encontrar los fallos que se producen casi siempre cuando se habla de estos temas de manera tan generalista.
El enfoque era claro, planteaba cuestiones fundamentales como la violencia machista, la educación sexual desde la infancia y también los comportamientos de riesgo que permiten la transmisión de enfermedades (que por cierto siguen estando de actualidad para desgracia de todos). Los tertulianos eran personas sensatas y sus discursos bastante coherentes pero no dejaban de ser incompletos, centrándose básicamente en lo que esperamos conseguir y no en como conseguirlo que es lo realmente importante.
El tema de la violencia contra las mujeres siempre genera repulsa contra el verdugo/maltratador y empatia/compasión hacia las mujeres que lo sufren, sin embargo cuando se habla de buscar soluciones eficaces se hace mucho hincapié en que las mujeres deben "empoderarse". El empoderamiento (para aquellos que hayan oído el término pero no tengan muy claro que implica) hace referencia a la capacidad que las personas, en situaciones de vulnerabilidad, tienen de lograr una transformación a partir de la cual dejen de ser objeto de otros, consiguiendo ser protagonista/responsable de su propía vida. Lo que suele obviarse, en todos estos comentarios, es que para ser protagonista, no basta con querer serlo, es necesario la elaboración previa de un guión bien definido que delimite al personaje/persona y le posicione claramente frente a sus compañeros de reparto. Esto significa que para plantarle cara a cualquier situación uno tiene que haber construido unos criterios personales sólidos y acordes con sus particularidades. Y esta es la parte importante en la que entra en escena la trascendencia/necesidad de una buena educación sexual.
Los datos señalan que el comportamiento sexual de los jóvenes no está discurriendo por senderos muy apropiados. Se observa un claro aumento de los casos de maltrato en edades muy tempranas, las mujeres están adoptando actitudes sexuales masculinas, el uso de medidas de protección, tanto frente a enfermedades de transmisión sexual como a actitudes que ponen en riesgo la integridad física y psiquica, no está generalizado, y el consumo de material pornográfico va en claro aumento gracias al fácil acceso a Internet. Todo ello describe un panorama nada halagüeño al cual habria que buscarle soluciones contundentes y eficaces, que no es precisamente lo que observamos que se esté haciendo.
Una educación sexual saludable debe comenzar a edades tempranas y en el seno de las propias familias, y no me refiero a hablarles a los niños de semillitas o animalitos sino de que los padres deben ser los modelos a imitar. Una pareja que vive su sexualidad de manera natural, con respeto, en igualdad y que además la disfrutan, van a poder trasmitir a sus hijos (varones y mujeres) valores que van a ser fundamentales para la construcción de esos criterios de los que hablaba antes.
Sin embargo lo que solemos encontrar, en el seno de las familias, no son precisamente esta clase de relaciones entre los progenitores. Una madre que se queja, e incluso muestra rechazo, ante el comportamiento sexual de su marido/pareja, pero que a la vez consiente en la relación, está diciéndoles a sus hijos de una manera no verbal, pero mucho más eficaz, que las mujeres no queremos tener relaciones pero que consentimos por las circunstancias. Lo cual, en el caso de las chicas, es terrible porque lo interiorizan y reproducen, normalizando ese lugar de queja/aceptación que flaco favor hace a una construcción apropiada de los roles sexuales. En el caso de los hijos varones la cosa puede empeorar, porque pueden crecer con la idea (equivocadisima) de que aunque las mujeres digan que no quieren/no les gusta al final "tragan". No me negaréis que este esquema/caricatura puede convertirse en un germen de cultivo para situaciones de maltrato posteriores y que aunque esté expuesto de una manera bastante frívola no anda muy lejano a muchas situaciones reales ......
Las mujeres tenemos un reto importante en todo lo que concierne a la trasmisión de valores, los varones también, pero si tengo que decidir sobre el dilema de ¿qué fue primero .... ? me quedo con la gallina para este caso concreto y me reafirmo en lo concerniente a que si nosotras (que somos las que parimos y solemos encargarnos de la socializacion en los primeros compases de la vida) tenemos criterios firmes y claros, tanto sobre nuestra propia sexualidad como sobre la manera de trasmitirlos a nuestros hijos de ambos sexos, estaremos sentando las bases de una buena convivencia: Primero porque habremos elegido bien a nuestro compañero de vida y posible padre de nuestros hijos, Segundo porque de ninguna manera consentiremos que nadie nos trate mal y Tercero porque podremos ser un modelo coherente a seguir por ellos.
Ya se que muchas pensaréis que no estoy siendo justa en el reparto de responsabilidades, pero yo prefiero pensar que si aceptamos este reto, y lo emprendemos con energía e ilusion, tendremos muchas posibilidades de tener éxito en esta empresa. Y, como mujer que soy, siempre me ha gustado pensar que, para que algo salga bien, depende en gran medida de lo que yo me esfuerce. Y ESTE Sí QUÉ ES UN BUEN CRITERIO DE EMPODERAMIENTO.