FELICIDAD

Los que me conocen saben las reservas que tengo sobre la utilización del término “felicidad” (me da grima, me pone enferma, de mal humor, … ). Ellos conocen el motivo pero vosotros no …… y la verdad es que es muy sencillo de explicar: me aburre que se pretenda vender felicidad como si se tratase de una mercancía adquirible en libros de autoayuda, recetas mágicas, ….. , hasta en esas tazas con frase bonita y dibujito.

Hace unos días leí un par de artículos sobre la publicación de un libro (con título que incluye la palabrita), que entre sus postulados sostiene que una buena manera de ser felices consiste en enamorarse cada 5 años, fracción de tiempo que el autor estima suficiente para agotar la pasión inicial y comenzar a ser infelices. Los artículos incluían palabras como monogamia, poliamor, …. en unos términos que al principio me dio la risa ….. pero cuando tuve tiempo de reflexionar caí en la cuenta del daño que pueden llegar a hacer este tipo de mensajes, sobre todo por lo que confunden.

En primer lugar me gustaría animar a todos aquellos que quieran ahondar en el concepto felicidad (y al resto también) que lean a los filósofos, a cualquiera, desde los clásicos a los contemporáneos. Pero mientras lo pensáis os adelanto unas humildes reflexiones personales que pueden aportar alguna clave sobre distinguir conceptos y no confundir el lugar sobre el que poner el foco. Más que nada para fomentar el pensamiento crítico y la ventaja de tener criterios propios.

Se confunden con mucha facilidad los diferentes aspectos que definen la relaciones. Se habla de monogamia (defendiendo que los sujetos la sufrimos porque en realidad “no somos monógamos”) mezclando una “cualidad” con un “estado”. La “cualidad” es un rasgo y evidentemente los seres humanos no nacemos con la de la monogamia, pero determinadas sociedades y culturas la adoptan como “estado”, que es una situación (modo de estar) que se adquiere y que puede estar sujeta a cambios. Es decir que llegar a ese “estado” es algo que se decide/se elige/se pacta, …. , que puede revisarse, acotarse y hasta evitarse. Vamos que no se obliga a nadie a adquirirlo nI tampoco a mantenerlo . Cada cual es muy libre de adoptarlo o no.

Muchos de los problemas que todos identificamos en relaciones de largo recorrido, pueden surgir cuando el criterio de inicio está condicionado por las ganas de seducir, conquistar, …. , lo cual lleva a decir amén a TODO y asi complacer los deseos del “otro” (enamorarle) sin darle mucha cobertura a los propios y sin medir las consecuencias. Nos dejamos llevar y luego caemos en la cuenta de que ….. “eso” no era exactamente lo que queríamos …. y claro nos sentimos infelices e intentamos reproducir las emociones iniciales de enamoramiento y pasión, convencidos de que ahí reside la felicidad y de que el motivo del malestar (mal llamado infelicidad) proviene del hecho de llevar mucho tiempo juntos.

Creedme si os digo que no pretendo postular ninguna defensa del “juntos hasta que la muerte nos separe”, pero permitid que explique alguno de mis argumentos.

La felicidad, como apunta Ortega y Gaset, reside en ese territorio que comunica “la vida proyectada” (lo que queremos ser y que sea) con “la vida efectiva” (lo que somos y es). En Psicología vendría a ser algo así como hacer coincidir, o que se acerquen mucho, el principio de placer (lo que deseo) con el principio de realidad (lo que poseo). Es decir que si en algún momento de nuestra existencia deseamos tener una familia, construir un proyecto de futuro junto a alguien, tenemos que tener muy claro lo que eso supone (medir las consecuencias) y comprometernos íntegramente. El compromiso y el mimo son los dos ingredientes claves para que dicho proyecto familiar tenga calidad y proporcione bienestar .

Enmorarse de alguien no lleva implícito la obligación de casarse ni de tener hijos. El nivel de compromiso que adquieran esas personas estará sujeto a consenso y al ajuste de las espectatativas de ambos. Por tanto la duración de esa relación estará condicionada a que se sigan cumpliendo las espectativas iniciales o que ambos miembros coincidan en construir y aceptar unas nuevas. Porque las relaciones o evolucionan paralelamente o mueren. Y desde luego esto, el fin, tampoco debería ser motivo de “infelicidad” sino de tristeza ….. que es una emoción muy diferente.

Uno de los ámbitos que peor resiste el paso del tiempo, en una relación, es el de la intimidad sexual. En general se suele asociar a la mal llamada “rutina” sin caer en la cuenta de que no es lo rutinario lo que aburre sino la monotonía y la pésima calidad de muchas rutinas. Esta parcela de la relación, como el resto pero en mayor medida, requiere de una evolución paralela adaptada a cada circunstancia o contingencia que pueda ir surgiendo y precisa ser abordada con MUCHA complicidad.

Al deseo sexual no lo devasta el tiempo transcurrido, ni la caducidad del periodo de enemoramiento, ni tener encuentros sexuales con la misma persona, lo aniquila la falta de dedicación y la torpeza ante la necesaria evolución y actualización. Una pareja que se ocupa de seguir evolucionando juntos en materia sexual es una pareja que tiene muchas más posibilidades de seguir disfrutando de encuentros sexuales placenteros, puesto que estarán elaborados a la medida y ajustados a las espectativas de ambos. Podríamos decir que se trata de llevar a cabo una actualización constante en esta materia, tanto a nivel individual como conjunto.

No es frecuente encontrar personas satisfechas consigo mismas y con lo que tienen/hacen (¿felices?), pero cuando observamos a algunas de estas “rara avis” lo que descubrimos son …. personas con un nivel de coherencia muy alto, que saben lo que quieren y cómo conseguirlo. Algunas veces llevan años compartiendo un proyecto de familia, otras viviendo un proyecto individualista, también los hay que han pasado por diferentes facetas, pero seguramente en todos coincidirá el denominador común de haber trabajado/construido sus propios criterios y el hecho inequívoco de llevar con determinación las riendas de su vida. Ah!!!! Se me olvidaba …. Entre sus múltiples y diversas aficiones no se encuentran habitualmente los libros de autoayuda ;-)

Elisa PalenzuelaComment